LOS AVATARES DEL DÍA A DÍA
La palabra avatar ha sido usada de diferentes maneras según el contexto.
En nuestro idioma, se suele referir a vicisitudes, cambios vitales o episodios más o menos importantes.
Los dioses hindúes, partiendo de la Trimurti (la trinidad de Brahma, Shiva y Vishnú), hasta continuar con otros, tienen sus particulares avatares, que serían las encarnaciones de esos dioses. Muchos maestros han sido considerados verdaderos avatares.
Desde otro punto de vista, también se considera un avatar a un personaje virtual, generalmente utilizado en los juegos de rol y videojuegos.
Como vemos, la palabra avatar ha dado mucho de sí, aunque siempre significando un personaje que “sólo” es una representación del verdadero.
Mirando hacia nuestro día a día, ¿es posible que funcionemos como avatares de nosotros mismos en algún momento? ¿No son nuestros personajes, los que nos re-presentan? ¿Puedes descubrir muchos avatares tuyos en el día a día?
La creación de un personaje se debe a múltiples factores, y generalmente se asientan en diferentes mecanismos de defensa. Por otra parte, suelen comenzar a generarse desde la más tierna infancia, a través de los mandatos parentales, y verse reforzados con la manera de interpretar los sucesos de la vida con ese prisma particular.
-“¿Cómo no voy a ser víctima si desde pequeña es lo que he aprendido?”-
-“Sé desde siempre que tengo que ser el mejor en todo, pues sino me devorarán.”-
-“Por más que sepa que no conseguiré nunca cumplir mis sueños, porque nadie lo
consigue totalmente, igual seguiré esforzándome en continuar.”-
-“Ya tengo claro que los hombres son para usar y tirar, pues eso es lo que ellos hacen con nosotras.”-
La lista de frases de este tipo puede ser interminable. Muestran a la primera el tipo de mensajes que se está comunicando a los demás. Y la energía que irradian…
Descubrir nuestros avatares personales, nuestros particulares personajes de autoengaño, resulta vital para poder desmantelarlos y trascenderlos.
Como es lógico, estos avatares han involucrado tanto al cuerpo, con posturas y gestualidades; como también a las emociones, algunas de las cuales vivimos como propias cuando son a todas luces extrañas y auto-impuestas. También a los cuerpos sutiles, que ven mermado su brillo natural; y a nuestra espiritualidad, opacada por las prosaicas batallitas domésticas de estos personajes.
La actitud de testigo, de la que tanto se habla en ciertas filosofías y tradiciones, es lo que nos puede dar la respuesta más adecuada a cualquier gestión de cambios.
Vernos actuar, escucharnos hablar, percibirnos sentir…
LA PERSPECTIVA NECESARIA
Una de las definiciones de líder que más simpática me han parecido es la que dice que Líder es aquella persona que puede convocar y persuadir a otros, para que hagan SU trabajo (el del líder, por supuesto) , y que se sientan contentos por ello.
Según este enfoque, podríamos hablar de que, de alguna manera, estamos siendo líderes de un grupo de personajes que realizan “nuestro trabajo”, y que se sienten aparentemente contentos por ello…
La pregunta del millón: ¿Y nuestra responsabilidad? El trabajo es nuestro, y ese trabajo es seguir creciendo. Nuestro desarrollo y evolución personal no admite testaferros. La experiencia no se transmite. Te das cuenta o sigues ignorando.
No hay plazos sino objetivos; y el objetivo máximo es SER. Darse ese sagrado permiso de ser como se es.
Te has llevado bien con tus avatares, esa mano de obra que ocupaste durante más tiempo del que la necesitabas. Es hora del finiquito. Te han servido durante un tiempo; ya no, pues te están obstaculizando el disfrute de tu florecimiento y alegría. Puedes decirles: ¡gracias!, y suavemente permitirles partir.
¿Avatares? Sólo en los videojuegos. En nuestra vida, la realidad de ser.
Óscar Gómez
Psicólogo y Terapeuta Holístico
656.310.710 y 644.467.227
oscargomez@cop.es
miércoles, 1 de octubre de 2008
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