jueves, 20 de noviembre de 2008

DESPEGAR

DESPEGAR


Por un instante, imaginar esta escena:
(Tenemos todavía el recuerdo fresco del fatal accidente de la T4 en Barajas).

Un avión se coloca en cabecera de pista.
El comandante comienza el carreteo previo al despegue.
Cobra cada vez más velocidad, y ve acercarse el punto de no retorno.
En el momento de despegar, con casi nada de pista delante…
¡se arrepiente!

Cuántas veces hemos tenido esta sensación, frente a decisiones que ya sabemos que debemos tomar…
Igual que no se puede estar “un poco embarazada”, tampoco se puede estar un poco decidido: estás o no estás decidido.
Es más estimulante, a los fines del proceso, darte cuenta de que no quieres cambiar, que proclamar una decisión de cambio que aún no existe.
Iniciar un proceso de cambio es una decisión “natural”, obvia, esperable y lógica. Sin embargo… nos vemos atenazados por las interminables negociaciones del ego, que intenta por todos los medios a su alcance (¡y son muchos!), permanecer en la zona conocida de confianza y “seguridad”.
Si observamos, de frente y con tranquilidad, desde una posición magnánima de no juicio y con la profundidad necesaria, veremos que los obstáculos se nos presentan como razones endebles e inestables. ¿Por qué las usamos entonces como escudo y pantalla de nuestros miedos?
Hay una visión economicista de nuestros recursos, basado en resultados, aprovechamientos, rentabilidades varias y distribución de los beneficios.
Muchas veces percibimos nítidamente que los supuestos beneficios, son más perjuicios que otra cosa, y aún así, insistimos obcecadamente.
En realidad, parece que buscamos una razón que nos valga. Es decir, buscamos razones.
Por ese camino, las decisiones siempre estarán marcadas por la lógica de la mente, en exclusividad. Y si pensamos en lo que decía Einstein, sobre que un problema nunca puede ser resuelto en el mismo nivel en que se creó, estamos frente a la necesidad de una decisión basada en una sinergia de razón más corazón, de espíritu más emoción. Todo junto.
Los momentos de vislumbre de esa posibilidad, sólo se dan cuando existe una apertura, y esa apertura puede suceder en el momento más inesperado.
Los Talleres de Confrontación representan muchas veces un punto de inflexión para dar paso a esa apertura. El terreno fértil en donde plantar la semilla del cambio. El abono necesario para el florecimiento de sí.
Así como se debe dar una sinergia de circunstancias para decidir, también se da una sinergia en los momentos clave de estos Talleres, impulsada por ejercicios que a veces resultan verdaderas bombas de profundidad.
Luego se puede continuar con otros Talleres,pero estas vivencias de confrontación ya son la piedra angular de cualquier proceso iniciado.
Si quieres, si realmente quieres, todas las circunstancias están puestas para apoyarte. Obsérvalo.



Oscar Gómez
Psicólogo y Psicoterapeuta Holístico
656.310.710 y 644.467.227
oscargomez@cop.es

http://oscargomezpsicoterapia.blogspot.com/
http://www.enyo.es/enciclopedia/?articulo=Convivencia%20Terap%E9utica

2 comentarios:

Jurema dijo...

Hola!!

Magnifico post!
Así es. Hay muchísimas resistencias al cambio , a la terapia ,el subconsciente se pone alerta y se buscan la mil y una historias para que el mismo no se ponga en peligro , cuando el peligro es el propio sistema.
Todo esto es bastante normal y lógico pero sí hay que hacerse conciente de los juegos del ego.

Te tomare el articulo prestado.linkeandolo , claro!!. si no te apetece me lo dices!

Disfruta de las fiestas navideñas.
Besos

Reflexión Serena dijo...

La meditación consciente, es una buena manera de profundizar y darte cuenta de las razones y sentimientos del yo, que nos hipnotizan y manipulan la realidad. Meditación en marcha y meditación trascendente. Tomar consciencia en el aquí y en el ahora, revela mucha verdad.
"Despegar" es fácil cuando has comprendido, cuando has madurado, entonces el cambio se da inevitablemente. Igual que la manzana cuando está madura cae del arbol sin necesidad de forzarla, así es la conciencia, natural, desapegada, real.